El compromiso, disputado en el Estadio Luis Alfonso Giagni, dejó sensaciones encontradas para el equipo dirigido por Carlos Paniagua, que no logró encontrar claridad ni profundidad en un encuentro condicionado por el clima y la tensión competitiva.
Partido trabado y polémico
Desde el inicio, Brasil mostró mayor control del balón y logró incomodar a las cafeteras, que lucieron imprecisas y sin la chispa habitual en el frente de ataque. A esto se sumaron decisiones arbitrales que generaron inconformidad en el banco colombiano, bajo la conducción de la venezolana Ana Méndez.
La segunda parte estuvo marcada por un fuerte diluvio que transformó el campo en un terreno pesado y difícil de manejar. El agua no solo empapó la cancha: también enfrió el ritmo y aumentó los errores.
El descuido que definió el duelo
El único gol del partido llegó al minuto 53, en medio de la lluvia intensa. Tras un cobro de pelota quieta, la arquera Luisa Agudelo salió a rechazar, pero el balón quedó suelto en el área y fue aprovechado por Vitorinha, quien empujó el 0-1 definitivo.
Colombia intentó reaccionar, pero el orden defensivo brasileño y las condiciones climáticas limitaron cualquier intento de remontada.
A recomponer el camino
La derrota obliga a las cafeteras a ajustar piezas y recuperar confianza en lo que resta del Hexagonal Final. En torneos cortos, cada detalle cuenta, y esta vez un rebote bajo la lluvia inclinó la balanza.
El sueño mundialista sigue vivo, pero ahora exige más precisión, carácter y temple. Porque en el fútbol sudamericano, incluso bajo la tormenta, no hay margen para pestañear.


