Hoy, las iglesias de todo el mundo se visten de morado para conmemorar el Miércoles de Ceniza, una de las fechas más significativas del calendario cristiano. Este día no solo marca el fin de las festividades de carnaval, sino que abre oficialmente la Cuaresma: un periodo de cuarenta días de reflexión, ayuno y limosna que prepara a los fieles para la celebración de la Pascua.
El gesto de imponer ceniza en la frente, una tradición que se remonta a los primeros siglos de la Iglesia, es un símbolo potente de la fragilidad humana y la necesidad de renovación. "Polvo eres y en polvo te convertirás" o "Conviértete y cree en el Evangelio", son las frases que resuenan hoy en los templos de los cinco continentes, invitando a una pausa necesaria en el ajetreado ritmo de la vida moderna.
La visión local: Un llamado a la autenticidad Desde la Parroquia del Espíritu Santo en Tuluá, el Presbítero Luis Mario Larenas se unió a esta conmemoración global con un mensaje de aterrizaje espiritual. Para el párroco, la importancia de este día no reside en la marca física que se porta en la frente, sino en la intención que nace del corazón.
"La ceniza no es un amuleto de buena suerte ni un rito para cumplir por costumbre", enfatizó el Padre Larenas. En su reflexión, hizo un llamado a entender la ceniza como un compromiso real de cambio. El sacerdote destacó que en tiempos donde la sociedad busca soluciones rápidas y externas, la Cuaresma propone un trabajo interno: “Es un recordatorio de nuestra fragilidad, pero también una invitación sincera a la conversión; a dejar atrás lo que nos daña y caminar hacia una versión más humana y solidaria de nosotros mismos”.
¿Cómo vivir este Miércoles de Ceniza? La Iglesia Universal propone tres pilares para este tiempo que inicia hoy:
La Oración: Como un espacio de silencio y conexión personal.
El Ayuno: No solo de alimentos, sino de actitudes negativas o palabras que hieren.
La Caridad: Entendida como la capacidad de mirar y ayudar al prójimo.
En Tuluá, los templos mantendrán sus puertas abiertas durante toda la jornada, permitiendo que miles de ciudadanos se sumen a este rito milenario. El mensaje del Padre Larenas resuena como una guía para este miércoles: portar la cruz con humildad y, sobre todo, con la voluntad firme de iniciar un camino de paz y arrepentimiento que impacte positivamente en nuestra comunidad.