El conjunto merengue dominó la posesión y generó mayor volumen ofensivo, dejando claro desde el inicio que su objetivo era llevarse ventaja a España.
Dominio blanco y resistencia portuguesa
Desde el pitazo inicial, el Madrid impuso condiciones. Con mayor control del balón y 16 remates frente a 10 del local, el equipo español fue inclinando la balanza. En la primera parte, Kylian Mbappé probó en varias oportunidades, pero se encontró con las respuestas del arquero Trubin.
Benfica también respondió con transiciones rápidas, generando peligro en momentos puntuales, aunque sin eficacia frente al arco.
Vinícius rompe el equilibrio
La diferencia llegó al minuto 50. Vinícius Júnior recibió por el sector izquierdo, se perfiló y sacó un potente derechazo que terminó en el fondo de la red tras asistencia de Mbappé. Un golpe certero que silenció el estadio y le dio al Madrid la ventaja parcial en la serie.
El encuentro, sin embargo, se vio empañado por un episodio lamentable: el partido tuvo una breve interrupción por insultos racistas dirigidos al atacante brasileño, situación que volvió a encender el debate sobre la violencia en los escenarios deportivos europeos.
Gestión inteligente y mirada a la vuelta
Tras el gol, el Madrid administró el ritmo con madurez competitiva. Benfica intentó reaccionar y el ingreso de Richard Ríos en los últimos 15 minutos le dio dinámica al mediocampo portugués, pero no fue suficiente para igualar el marcador.
Con este triunfo, el equipo blanco toma una ventaja clave de cara al partido de vuelta en el Santiago Bernabéu, buscando sellar su clasificación y confirmar su jerarquía en el torneo continental.
En noches europeas, un gol puede cambiar el destino. Y en Lisboa, el Madrid volvió a demostrar que sabe jugar cuando la historia lo exige.