La jornada de competencia comenzó con autoridad para Andrea Ramírez. En su primer combate enfrentó a la estadounidense Maggie Shiba, a quien superó con contundencia por 16-3, gracias a su velocidad en los contraataques y la precisión de sus patadas.
En la siguiente ronda, la colombiana mantuvo el control frente a la uruguaya María Sara Grippoli. Con inteligencia táctica y una defensa sólida, Ramírez se impuso 12-4 y avanzó con seguridad hacia las instancias decisivas del torneo.
El desafío en los cuartos de final llegó ante la mexicana Daniela Paola Souza. En un combate más estratégico, la colombiana supo administrar el ritmo y terminó ganando por 6-3, asegurando su lugar entre las mejores del certamen.
En semifinales, Ramírez se midió con otra representante mexicana, Andrea Mariana Zambrano. Desde el inicio del combate, la colombiana marcó la diferencia y selló su clasificación a la final con una clara victoria 13-4.
La gran final la enfrentó a la francesa Oumaima Allassak. Allí, Ramírez ofreció su mejor versión: controló la distancia, dominó el ritmo del combate y terminó imponiéndose con un contundente 20-1 que confirmó su superioridad y le entregó el título del torneo.
El podio lo completaron Allassak con la medalla de plata y los bronces para la canadiense Josipa Kafadar y la mexicana Zambrano.
Tras la conquista, Ramírez dedicó su triunfo a las mujeres, enviando un mensaje de motivación para que sigan luchando por sus sueños y demostrando que con determinación es posible alcanzar grandes metas.
El título en el U.S. Open representa un impulso importante para la temporada de la colombiana, que tendrá importantes retos internacionales en 2026, entre ellos el World Taekwondo Championships y otros torneos del circuito internacional rumbo al gran objetivo del ciclo olímpico: los Los Angeles 2028 Olympic Games.
Con este triunfo en Las Vegas, Andrea Ramírez inicia el año deportivo levantando un nuevo trofeo y reafirmando su lugar entre las grandes exponentes del taekwondo en América.


