Fue un partido de necesidad, de urgencias que se cruzaban como caminos sin destino claro. Cali, en el regreso de Rafael Dudamel a casa, buscaba consolidar su reacción; Santa Fe, en cambio, luchaba contra su propia sombra.
El equipo bogotano mostró una cara distinta. Más ordenado, más intenso, más valiente. Y esa mejoría tuvo recompensa al minuto 37, cuando Hugo Rodallega volvió al gol para poner el 0-1 y silenciar momentáneamente Palmaseca.
Pero el Cali reaccionó en el complemento. Con empuje y determinación, encontró el empate al 55’, tras una jugada por izquierda de Andrés Correa que terminó en un certero cabezazo de Julián Quiñones.
El partido se abrió, y Santa Fe volvió a tomar el control en el tramo final. Sin embargo, la falta de contundencia y la figura del arquero Pedro Gallese evitaron que el visitante se quedara con los tres puntos.
Al final, el empate deja un sabor agridulce: Cali suma, pero no despega; Santa Fe mejora, pero sigue atrapado en una racha que pesa como una mochila llena de dudas.
En el fútbol, a veces no basta con jugar mejor… también hay que aprender a ganar


