El fútbol, como la vida, no siempre premia al que más grita gol, sino al que mejor entiende las reglas del juego. Colombia cerró la fase de grupos del Sudamericano Sub-17 con una victoria contundente 3-0 sobre Paraguay, resultado que parecía suficiente para instalarla entre las cuatro mejores del torneo.
Sin embargo, el destino ya estaba escrito en un triple empate con Argentina y Chile. Las cuentas rápidas favorecían a las colombianas por diferencia de gol, pero el reglamento tenía otra historia que contar.
Primero, los puntos entre los equipos empatados: igualdad total. Luego, la diferencia de gol entre ellos: nuevamente empate. Fue entonces cuando el tercer criterio inclinó la balanza: los goles anotados en los enfrentamientos directos.
Ahí, Colombia quedó en desventaja. Argentina marcó 3 goles, Chile 2, y la tricolor apenas 1. Una cifra que terminó siendo un muro invisible, pero definitivo. Así, Colombia cayó al tercer lugar del grupo A y quedó fuera de las semifinales.
Ahora, el camino no se cierra, pero sí se vuelve más estrecho. La Selección deberá disputar el repechaje el próximo 9 de mayo, enfrentando a la perdedora entre Argentina y Venezuela. Solo una victoria le permitirá seguir soñando con el Mundial.
En el horizonte, la ilusión sigue viva. Porque a veces el fútbol no es solo avanzar… sino aprender a resistir cuando el viento sopla en contra.


