En una jornada de 130,4 kilómetros entre Marmaris y Fethiye, el pelotón cambió el libreto: sin montaña decisiva, la velocidad tomó el control. El sprint fue territorio de los velocistas y allí brilló el polaco Stanislaw Aniolkowski, quien se llevó la etapa con potencia, seguido por Riley Pickrell y Davide Persico.
Mientras los velocistas rugían en meta, Sosa corría otra carrera: la de la inteligencia. Sin atacar, sin exponerse, pero siempre bien ubicado, el colombiano cruzó con el grupo principal y mantuvo intacta la ventaja en la general: 13 segundos sobre Sebastian Berwick y 21 frente a Nicolas Breuillard.
El equipo Kern Pharma jugó su papel como un reloj suizo, arropando al líder y controlando cualquier intento de sorpresa. Porque en el ciclismo, a veces defender es también una forma de atacar… y Sosa lo sabe.
En paralelo, Fernando Gaviria volvió a mostrar ambición. Lanzó un sprint largo, valiente, pero las piernas no alcanzaron para el remate final y terminó en la casilla 16. Aun así, deja señales claras: está cerca, cada vez más cerca.
La jornada también dejó una nota amarga con el retiro de Juan Guillermo Martínez, tras no recuperarse de la caída sufrida el día anterior.
Ahora, el camino sigue hacia la quinta etapa entre Patara y Kemer, con terreno ondulado y dos puertos de segunda categoría. Un escenario donde el desgaste empieza a hablar… y donde Sosa deberá seguir pedaleando con cabeza fría y corazón caliente.


