El Estadio Pascual Guerrero fue testigo de una noche donde la Tricolor no solo jugó… impuso condiciones. Desde el inicio, Colombia mostró su intención de dominar, de marcar territorio y de hacer respetar su casa frente a Selección de Chile Femenina.
El primer golpe llegó temprano, como un rayo de talento puro. Linda Caicedo abrió el marcador al minuto 14, encendiendo la ilusión de una afición que sabe que en sus pies hay magia y futuro. Fue un gol que marcó el ritmo del partido y la tranquilidad de un equipo que supo administrar la ventaja.
Colombia dominó los tiempos, manejó la posesión y fue más incisiva en ataque, demostrando una evolución colectiva que hoy la tiene como protagonista del torneo. Chile intentó reaccionar, pero se encontró con una defensa sólida y un equipo que entendió cuándo atacar y cuándo resistir.
Y cuando el partido se despedía, llegó el sello final. En el tiempo añadido, Manuela Vanegas puso el 2-0 definitivo, cerrando una noche redonda para la Tricolor.
Con este triunfo, Colombia se mantiene invicta y alcanza el segundo lugar de la tabla con 13 puntos, igualando a Argentina en la cima. El camino hacia el Mundial 2027 se va despejando, pero el próximo desafío será de alto calibre: un duelo directo ante la albiceleste que podría definir el liderato.
Hoy, más que una victoria, Colombia reafirma una certeza: el fútbol femenino ya no es promesa… es realidad que compite, que gana y que sueña en grande.


