El Atanasio respiró tensión, pero también orgullo. Porque este empate tuvo sabor a clasificación trabajada.
Números que sostienen la historia
El equipo dirigido por Alejandro Restrepo mostró control y madurez:
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58% de posesión, imponiendo ritmo y territorio.
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12 remates totales, varios de ellos con peligro real.
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Arco en cero gracias a una defensa concentrada y solidaria.
No fue una noche de fuegos artificiales, fue una noche de inteligencia. Medellín entendió el partido, administró la ventaja global y defendió con orden cuando fue necesario.
Lo que viene en Libertadores
El “Poderoso” ahora espera rival en la fase de grupos, que saldrá del cruce entre Juventud de Las Piedras y Club Guaraní.
La clasificación no solo representa continuidad internacional, también fortalece el proyecto deportivo y reafirma que el DIM sabe competir en escenarios continentales.
En Copa Libertadores no basta con jugar bien: hay que saber sufrir. Y Medellín demostró que tiene corazón, cabeza y convicción.
El sueño rojo no se detiene. Se transforma, se adapta… y vuelve a latir más fuerte.


