El clásico ibérico respondió a las expectativas con un partido intenso y muy disputado en el Estadio de Dallas, donde ambas selecciones lucharon por un cupo entre las ocho mejores del torneo.
España tomó la iniciativa desde el comienzo, controló la posesión del balón y generó las opciones más claras, mientras Portugal apostó por el orden defensivo y los contragolpes liderados por Cristiano Ronaldo y sus hombres de ataque.
Cuando todo parecía encaminado a la prórroga, apareció Mikel Merino al minuto 90 para marcar el único gol del compromiso y desatar la celebración española.
Portugal intentó reaccionar en el tiempo añadido, pero la defensa de la Roja resistió el último asedio y aseguró la clasificación a los cuartos de final, donde España mantiene intacto su sueño de conquistar una nueva Copa del Mundo.
La eliminación portuguesa también podría representar la despedida mundialista de Cristiano Ronaldo, quien abandonó el terreno de juego visiblemente emocionado tras el pitazo final.


