En la segunda fecha del campeonato de la Primera C, el Tuluá F.C. protagonizó un duelo intenso frente a Allianz de Palmira, en un partido que tuvo emoción de principio a fin.
El marcador final, 1-1, fue el reflejo de un compromiso equilibrado, donde ambos equipos lucharon cada balón como si fuera el último. Pero más allá del resultado, lo que realmente se llevó los aplausos fue el regreso de la hinchada, ese jugador número 12 que convierte cualquier partido en una fiesta.
La tribuna cantó, vibró y empujó. Porque en Tuluá, el fútbol es memoria viva, es barrio, es identidad. Y este reencuentro con su equipo marca el inicio de algo más grande: una ciudad que vuelve a creer, una camiseta que vuelve a pesar y un sueño que apenas comienza a rodar.


