En el complejo acuático canadiense, Uribe firmó una presentación sólida y competitiva en la final del trampolín de tres metros, acumulando un puntaje total de 486.30 unidades. Su rendimiento destacó por la limpieza en las entradas al agua, la estabilidad en el aire y una ejecución técnica que mantuvo regularidad a lo largo de la serie.
La competencia, celebrada en Montreal, exigió precisión milimétrica. Cada salto fue evaluado en control corporal, altura, sincronización en la rotación y grado de dificultad. En ese contexto de máxima exigencia, el colombiano sostuvo la concentración y se mantuvo siempre en la pelea por el podio.
El oro fue para el chino Zongyuan Wang, mientras que la plata quedó en manos de su compatriota Jiuyuan Zheng, ratificando el dominio asiático en la disciplina. Sin embargo, Uribe irrumpió en esa hegemonía con autoridad, demostrando que el talento latinoamericano también sabe desafiar la gravedad.
El bronce no solo representa una medalla: significa clasificación directa a la Súper Final que se disputará en Beijing en mayo de 2026, instancia donde competirán los mejores exponentes del circuito mundial.
Colombia asegura presencia en la definición
La jornada también dejó buenas noticias en la rama femenina. Daniela Zapata finalizó en la décima posición en el trampolín de tres metros, resultado que igualmente le permitió asegurar su clasificación a la fase definitiva del campeonato.
Con estos resultados, Colombia consolida su presencia en la élite de los clavados internacionales. Más allá de la medalla, lo de Uribe es un mensaje claro: hay una generación que compite sin complejos y que ya no va solo a participar, sino a disputar podios.


