La prueba, que llega a su edición número 63, recorrerá 192 kilómetros de terreno quebrado, con ascensos constantes y un final que suele decidirse entre los más resistentes. Un escenario ideal para corredores completos, capaces de leer la carrera tanto como de sufrirla.
Un duelo latinoamericano con historia
Buitrago, corredor del Bahrain Victorious, aparece como una de las cartas fuertes de Latinoamérica gracias a su solvencia en recorridos ondulados y finales exigentes. Aunque no es un clasicómano puro, su regularidad y capacidad para responder en terrenos difíciles lo convierten en un nombre a seguir.
A su lado estará el ecuatoriano Richard Carapaz, quien regresa a la competencia con el EF Education–EasyPost tras un inicio de año complejo a nivel personal. Su presencia eleva el nivel competitivo de una carrera que siempre se define al límite.
Colombia, con huella en Laigueglia
La historia respalda la ilusión tricolor. Colombia ya sabe lo que es brillar en esta clásica:
José Serpa, campeón en 2014.
Miguel Ángel Rubiano, subcampeón en 2012.
Egan Bernal, segundo lugar en 2021.
A ellos se suma una nueva generación con nombres como Santiago Umba, además de otros ciclistas latinoamericanos que buscan consolidarse en el calendario europeo.
Una clásica que no regala nada
El Trofeo Laigueglia no se gana por casualidad. Se gana con resistencia, lectura táctica y valentía en los kilómetros finales. Para Buitrago, es una oportunidad de medirse con la élite, afinar sensaciones y confirmar que el ciclismo colombiano sigue hablando fuerte en las carreteras del mundo.
Italia pone el escenario.
Las piernas dirán la verdad.
Y Colombia vuelve a soñar pedaleando.


