En Palm Beach Gardens, Florida, Echavarría firmó una actuación de alto calibre, cerrando el torneo con 267 golpes (-17). Fue una semana de consistencia y temple competitivo, en la que superó a rivales de peso como el irlandés Shane Lowry y los estadounidenses Taylor Moore y Austin Smotherman.
Sus tarjetas reflejan regularidad y carácter: 63, 72, 66 y 66 impactos. Especialmente en las rondas finales, el colombiano mostró precisión con los hierros y serenidad en el green, cualidades determinantes para sostener la ventaja en un torneo donde cada golpe pesa como oro.
El título representa su tercera victoria en el PGA Tour, consolidando una progresión constante en el circuito más exigente del golf mundial. Además, amplía su palmarés profesional a siete triunfos entre competencias internacionales y regionales, sumando conquistas previas en Puerto Rico y Japón.
Este avance en el ranking no solo mejora su posición estadística; también fortalece su presencia en los grandes eventos del calendario y lo perfila como referente latinoamericano en el circuito.
La élite mundial se mueve poco
En la cima del ranking, el estadounidense Scottie Scheffler continúa como número uno del mundo, seguido por Rory McIlroy y el inglés Tommy Fleetwood.
Uno de los movimientos destacados fue el ascenso de John Michael Spaun al octavo lugar, desplazando a Xander Schauffele al noveno puesto. Mientras tanto, el español David Puig perdió terreno tras su reciente presentación en Australia.
Colombia vuelve a sonar en el green
El ascenso de Echavarría es más que un número: es una confirmación. El golf colombiano mantiene presencia en la conversación grande del PGA Tour y demuestra que el talento nacional no es casualidad.
Cuando la precisión se combina con confianza, el resultado es inevitable.
Y hoy, desde Florida hasta Antioquia, el swing colombiano tiene eco mundial.


